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sábado, 10 de enero de 2015

Dostoyevsky y su ruptura con Belinsky

Dostoyevsky y su ruptura con Bielinsky

por Ximena Krasnaya


La fama de Dostoyevsky, a pesar de sus detractores y para dicha de sus admiradores, crece a medida que pasa el tiempo, a diferencia de otros clásicos que parecieran haber muerto. Es posible que se deba en parte a los complejos argumentos de sus novelas, su increíble análisis psicológico (realizado un siglo antes de las teorías de Freud), y a sus personajes torturados por dudas existenciales. Esto no deja de llamar la atención, si observamos las preferencias de los lectores de hoy, cuyos gustos parecieran limitarse a las redes sociales, juegos de internet o cuando mucho a libros como "Harry Potter".  Bien, nos alegra, parece que no todo está perdido; significa que aún existen soñadores que disfrutan de los autores clásicos.
Para los psiquiatras Dostoyevsky es una auténtica mina de oro y un maestro. En sus novelas describe la vida interior del ser humano de manera magnífica, con una profundidad que abisma, y lo hace sirviéndose de sus propias fantasías. Su interés por penetrar en la mente de sus criaturas es lo que lo hace tan único.
Hace unos días quien escribe estas líneas veía la película soviética "26 días en la vida de Dostoyevsky", que describe cómo el autor moscovita escribió "El jugador", obra que transcurre en Baden-Baden. El libro narra una típica historia de amor y los desencuentros entre dos jóvenes amantes -la caprichosa Polina y Alexéi, su paciente enamorado. Sin embargo, la fascinación que el juego ejerce sobre el despechado Alexéi es tanto o más fuerte que el deseo por seducir a su amada, quien se muestra con él tan esquiva como la caprichosa ruleta. Alexéi sufre tanto al arriesgar su dinero en las mesas de juego como cuando piensa en que Polina no lo ama y sólo está jugando con él. Dostoyevsky hace en esta obra un interesante análisis mental de los padecimientos que experimenta el protagonista.
Por internet hoy en día se puede leer "Los hermanos Karamázov", considerada por muchos de sus biógrafos y seguidores como su obra cumbre. Hace un mes Clarin publicó una carta de Dostoyevsky a su hermano Mijaíl, donde narra su abortado fusilamiento. En fin, ya sean sus obras, ya sea su vida misma, Dostoyevsky no deja de ser atracción constante para editores, biógrafos, críticos o lectores.
Ahora nos referiremos al punto central que dio el nombre a este artículo, pregunta que nos hacemos desde hace años, al leer sobre su vida.
Visarión Grigoróvich Bielinski era el zar de las letras rusas de aquellos tiempos, fue él quien descubrió a Dostoyevsky a los 24 años, e hizo de ese muchacho desconocido, pobre y solitario el niño mimado de los salones literarios de San Petersburgo. Ocurrió después de que leyera el manuscrito de "Pobres gentes", su primera novela, con la cual quedó fascinado y llegó a compararlo con Gógol, ídolo de aquellos años. ¿Por qué el novel escritor rompió con el célebre y todopoderoso crítico al poco tiempo de conocerse y hacerse amigos? ¿Por qué se alejó de quien había sido tan generoso con él al reconocer su talento, cubriéndolo de alabanzas? ¿Acaso no comprendía que necesitaba de un amigo con palabra autorizada para el futuro de su carrera literaria? En todos los países y en todas las épocas los artistas, en especial cuando recién comienzan, sufren terribles dificultades, humillaciones e incomprensión al enfrentarse a la sociedad. Por ello se muestran agradecidos si alguna personalidad les presta su ayuda. Dostoyevsky recién hacía su ingreso al mundo literario. Su segundo libro "El doble", aparecido casi inmediatamente después, no tuvo el mismo éxito y fue muy mal recibido por la prensa. Bielinsky, además, ejercía en la juventud y en los medios intelectuales del país una extraordinaria influencia. Entonces, ¿por qué ese muchacho de timidez enfermiza decidió darle la espalda al crítico más respetado de su tiempo? Bielinsky era respetado por todos, y no había escritor que no le rindiera culto, puesto que no sólo los mediocres dependían de su opinión para alcanzar la gloria que tanto soñaban.
Son incontables los biógrafos de Dostoyevsky; sin embargo sólo su segunda esposa, Anna Grigórievna Snítkina, es quien en su libro "Dostoyevsky, mi marido" da una luz para encontrar una respuesta a nuestro interrogante. Todos los estudiosos, inclusive su hija Liubov, pasaron por alto ese hecho tan importante en la juventud del autor ruso, y si lo tocaron fue muy de pasada, sin reflexionar debidamente en un suceso que siempre podía revelarnos mucho más que la simple anécdota. Un suceso que es sin duda significativo, ya que refleja la honestidad artística del joven Fiódor Mijáilovich, quien prefería luchar con su pobreza en solitario que aceptar la protección de cualesquiera personalidad influyente, sin importarle que esa independencia le acarreara sacrificios, dificultades y enemigos. Recordemos una vez más, que Dostoyevsky entonces era un principiante como escritor. Su actitud hacia Belinsky, ¿fue en realidad inexplicable? ¿Fue sólo ingratitud? ¿O en su separación hubo algo más profundo? ¿Es probable que el motivo principal tuviera origen en divergencias políticas, puntos de vista antagónicos en materia de moral o de religión, sabiendo que Bielinsky era un declarado socialista?
El ensayista y traductor español Augusto Vidal dice que "el novelista no podía perdonar las burlas casi sacrílegas del crítico", aunque reconoce que Bielinsky era una personalidad demasiado importante en aquella época para que Dostoyevsky lo desestimara. Leonid Grossman, ruso, al igual que el autor de "Los hermanos Karamázov", da a entender en su biografía que el distanciamiento entre ambos tuvo motivos puramente estéticos. Grossman dice que para Bielinsky primaba antes la misión, el mensaje, el contenido social, doctrinario, subversivo y revolucionario; el estilo para él ocupaba un lugar secundario, la literatura era un medio destinado a la acción. Dostoyevsky por el contrario pensaba, al igual que su admirado Schiller, que el artista debe proponerse ante todo la búsqueda de la belleza y que, si la obtenía, elevaba la condición humana y servía a sus semejantes. Es decir lo que hoy se llama "el arte por el arte". Para Bielinsky, por el contrario, como socialista que era, no debe existir el arte puro. Recordemos que "Pobres gentes" está fuertemente influenciada por Gógol, con su descripción de las clases humildes, y Belinsky llegó a pensar que con Dostoyevsky surgía en Rusia un nuevo defensor de la justicia social.
Sin embargo, no fueron los puntos de vista opuestos en relación a la estética lo que los desunió. La verdadera causa que llevó a Dostoyevsky a alejarse definitivamente de su descubridor y tutor literario fue considerablemente más profunda y encierra un gran significado. Es importante decir esto para entender el pensamiento filosófico del gran escritor ruso. De allí viene lo interesante que sobre el caso afirma Anna Grigórievna en el libro que mencionamos anteriormente. pero antes vamos a decir algunas palabras sobre quien fue la abnegada segunda esposa del autor, luego de la muerte de la primera, María Dmitrevna.
Dostoyevsky contrató a Anna Grigorevna Snítkina como taquígrafa para escribir "El jugador", y así salvarse de las garras del editor Stellovsky. El primer día que llegó Anna al hogar del escritor, el 4 de octubre de 1866, Dostoyevsky le contó angustiado, la urgencia que tenía en redactar su novela, debía entregar el manuscrito en el plazo perentorio de un mes, ya que había firmado un contrato que lo ataba con su editor para toda la vida si no lo cumplía. Una vez que hubieron terminado el trabajo, Dostoyevsky le pidió a Anna ser su esposa y ésta aceptó. Convertida ya en su mujer pasó a ser su paciente y fiel colaboradora, a la vez que una muy ordenada y hábil administradora de los intereses del tímido y enfermizo, pero gigante de las letras, quien se veía obligado a ser un eterno fugitivo de una jauría de acreedores, que sin piedad lo persiguió casi hasta el final de sus días, mientras él daba vida a esos extraños, inolvidables y sufridos personajes suyos: Raskolnikov, Myshkin, Nastasia, Dmitry, Grúshenka... Anna en sus memorias expresa desde las primeras páginas la enorme admiración que sentía hacia su marido y su infinito amor, a pesar de la diferencia de edad -ella tenía sólo 21 años y él 45- y de la terrible enfermedad que sufría Fiodor Mijáilovich, epilepsia, además de la pobreza que tuvo que sufrir a su lado. En este diario ella cuenta muchos aspectos personales no revelados por ningún biógrafo. Por vivir a su lado, lo conoció mejor, más intimamente, y escuchó de él anécdotas de su vida antes de conocerse, sin contar con la opinión que le merecía cualquiera de sus colegas, con quienes tenía a veces acaloradas discusiones. Su esposa, entonces, aporta una excelente ayuda para entender qué es lo que ocurrió entre él y el famoso crítico. Pero también André Gide nos ofrece una valiosa opinión. En un muy interesante estudio acerca de la correspondencia de nuestro autor, dice: "A Dostoyevsky las cuestiones políticas le parecían mucho menos importantes que los problemas de orden social, y éstos a su vez, menos importantes que las cuestiones morales e individuales". Veamos ahora lo que dice Anna Grigorievna en su libro "Dostoyevsky, mi marido", refiriéndose a Belinsky, en la página 88: "Fiodor Mijáilovich escribió en su "Diario de un escritor" alabando su inteligencia de exégeta; le estaba muy reconocido por el impulso que había recibido de él, pero no le podía perdonar la crítica a sus sentimientos religiosos, de los que Visarión se había burlado." A nuestro parecer es aquí donde se puede encontrar la clave de la que podría ser una o la principal causa de la ruptura entre ambos.
Ahora bien, si nos atenemos a lo que afirma Anna y vemos con atención el contenido de la obra dostoyevskiana, no es aventurado pensar que para el novelista ruso la búsqueda de Dios, los problemas religiosos, constituyen el punto central de su obra literaria. Es por esa misma causa que sus personajes viven en una constante y desesperante angustia, el inocente Myshkin, la prostituta Sonia, el estudiante asesino Raskolnikov, el ateo Iván, el místico Aliosha, el enigmático Stravoguin, Shatov... Todos ellos son buena prueba de ello. Es el mismo Dostoyevsky quien dice refiriéndose a "Los hermanos Karamázov": "El tema principal que perseguiré en esta obra es el mismo que he sufrido consciente e inconscientemente durante toda mi vida: la existencia de Dios". Vemos entonces que a nada el moscovita le asignaba mayor importancia como a este tema.
Significa que, más que a diferencias de orden estético, como da a entender Grossman, fueron sin duda conflictos de orden religioso los que llevaron a la separación del novelista principiante con el famoso crítico. Por otra parte, el mismo Dostoyevsky nos ayuda a comprender su auténtico pensamiento, en una entrevista que dio en 1854: "Soy hijo de este siglo, hijo de la incredulidad y de la duda. Lo soy y lo seré hasta el día de mi muerte. Cuantas torturas atroces me ha costado y me cuesta todavía esta sed de creer que tengo, que es tanto más poderosa en mi alma, cuanto más vivos son en mí los argumentos contrarios."
Para el autor ruso existía un valor absoluto e inmutable, Dios. Es por eso que todos sus personajes se ven atormentados más que por sufrimientos de la carne, por sufrimientos del espíritu. Bielinsky, en cambio era ateo.
Tal como dice Anna Grigórievna, su marido se refiere en su "Diario de un escritor" a la opinión que le merecía Bielinsky, y a las ideas de éste en un interesantísimo ensayo titulado "Gente de antaño", escrito en 1873, muchos años después de la muerte del famoso crítico literario, quien falleció de tuberculosis en 1848: "Bielinsky era una personalidad no reflectiva, sino entusiasta hasta el olvido de sí mismo. Mi primera novela "Pobres gentes" le entusiasmó; entonces, en los primeros días de nuestro encuentro, al tomar cariño por mí, se lanzó con la premura más ingenua, a confirmarme en su religión. Le he encontrado socialista apasionado, que comenzó su enseñanza conmigo directamente por el ateísmo. La Internacional hace dos años , en una de sus proclamas, empezó directamente por declarar: "Ante todo somos una sociedad atea". Bielinsky como socialista que era tenía ante todo que derrumbar el cristianismo; sabía que la revolución tenía ante todo que empezar por el ateísmo. Tenía que destruir la religión de la cual salieron las bases morales de la sociedad, que él invalidaba. negaba la familia, la propiedad, la responsabilidad moral y personal del hombre. Bielinsky debía destruir la doctrina de Cristo, declarándola altruismo falso e inculto, condenado por la ciencia contemporánea y por los principios económicos. Me estremezco, me decía, pues cada vez que le hablo así de Cristo, su cara cambia de aspecto, parece que quisiera llorar..., pero créame, hombre ingenuo, que si su Cristo hubiera nacido en nuestro tiempo, habría sido un hombre de lo más ordinario e imperceptible. Se habría quedado en las sombras, delante de la ciencia de hoy en día y de los propulsores actuales de la humanidad."
Así es como llegamos al verdadero motivo de la ruptura de una amistad que duró apenas dos años. Dostoyevsky cuando se sintió seguro de sí mismo, y a pesar de su juventud, se dio cuenta que no necesitaba del apoyo de ningún crítico literario, por prestigioso que fuera, si éste lo alejaba de sus creencias y trataba con sus ideas ateas de apartarlo de su fe religiosa. Y tal como dijimos en un principio, es su propia esposa y el mismo Dostoyevsky quienes lo afirman.

                                                                                 Ximena Krasnaya

Buenos Aires, 10 de enero de 2014

Bibliografía:
Snitkina (Dostoyevskaya), A. G. "Dostoyevsky, mi marido"
Vidal, A. "Dostoyevsky"
André Gide, "Correspondencia de Dostoyevsky"
Dostoyevsky, F. M. "Pobres gentes"; "El jugador"; "Diario de un escritor"
Grossman, L. P. "Dostoevsky: A Biography his life and work"
www.filosofia.org: Belinsky Visarion

viernes, 9 de enero de 2015

Yo soy Palestina, soy Odessa, soy el Donbass, pero yo no soy Charlie

Yo soy Palestina, soy Odessa, soy el Donbass, pero yo no soy Charlie


por Ximena Krasnaya

Unos idiotas entran a la redacción de una revista y masacran a otros idiotas. Y el mundo entero los hace mártires y héroes. "Je suis Charlie" se ve aquí y allá. En el mundo entero llevan flores y condolencias a la embajada de Francia. También en Buenos Aires.
En la tapa de los diarios la noticia ocupa el 98 % de la plana. Hoy el 100 %. Aquí muere un niño de hambre y apenas si le dan unas pocas palabras. Hace ya cuatro días, hoy ya el quinto, en los diarios casi no se escribe de otra cosa que no sea el atentado en París.
El terrorismo no es bueno. Ninguna masacre es buena. la repudio 100 %. Pero sería importante que las personas comprendieran que los periodistas de Charlie Hebdo no son mártires de la libertad de expresión, sino provocadores. Los estadounidenses y los europeos aplauden a Charlie por tener el "valor" de ridiculizar al profeta Mahoma y a los musulmanes. Me gustaría saber qué hubiera pasado si publicaban sus caricaturas aquí, ¿cuánto habrían durado? Seguramente muy poco, no olvidemos que la colectividad musulmana es bastante fuerte en Argentina. Y afortunadamente nuestras leyes y el mismo pueblo argentino, salvo algunos ignorantes, respeta bastante las diferentes creencias. Digamos las cosas por su nombre, ninguno de nosotros practicamos esa clase de humor deliberadamente ofensivo en la que está especializada ese periódico. ¿Entonces por qué decir que todos somos Charlie?
Recordemos, además, que Charlie llamó a Cuba dictadura, a Fidel y a Chavez dictadores. Charlie apoyó los bombardeos de la OTAN en Yugoslavia. Aprobó el bombardeo de Libia y se alegró del asesinato de Gadafi. Toma sistemáticamente partido por Israel en contra de los palestinos. Dice que Rusia es un país peligroso para la paz mundial, y que es responsable de la situación en Ucrania, con lo cual indirectamente apoya a EEUU. Llamó a la intervención en Siria y dijo que los opositores sirios son héroes. A ese periódico curiosamente lo llama Wikipedia "Semanario francés satírico de izquierda". Interesante... Apoyan los bombardeos de la OTAN y se hacen llamar de izquierda.
Intolerancia no hay sólo de parte de los idiotas que realizaron la masacre, intolerancia también hubo de parte de Charlie. Y lo peor es que éste será un buen pretexto para acrecentar la intolerancia ya de por sí bastante fuerte que existe en Francia y Europa toda, hacia los extranjeros y los inmigrantes. 
Recordemos la carátula N° 1099 de Charlie Hebdo, en ella se vulgarizaba la masacre de unos mil egipcios realizada por una dictadura salvaje y sangrienta, que dicho sea de paso, tiene el aval de Francia y EEUU; la portada decía "Matanza en Egipto. El Corán es una mierda: no detiene las balas". La caricatura representaba a un musulmán acribillado, mientras intentaba protegerse con el Corán. ¿Es esto gracioso? Lo siento, a mí no me parece que sea gracioso. Imaginemos al revés, que una persona hiciera una caricatura representando a los periodistas masacrados intentando protegerse con la revista en las manos y la leyenda "Masacre en París. Charlie Hebdo es una mierda: no detiene las balas" ¿Parecería gracioso? ¿Cuál es la diferencia? ¡Ah! ¡sí! Uno es musulmán, el otro francés. Uno no merece respeto, el otro sí.
La masacre ocurrida debe ser castigada, pero también es necesario poner un límite a la "libertad de expresión", que en realidad no es "libertad", sino falta de respeto, arrogancia de tipo colonial e imperialista, xenofobia y estupidez.
Es necesario destacar que los musulmanes en Francia y en Europa son uno de los sectores más explotados, empobrecidos y marginados. Recordemos que a principios de los años 60 la policía masacró a palos a 200 argelinos por demandar el fin de la ocupación francesa de su país, habiendo dejado un saldo de alrededor de un millón de "incivilizados" árabes muertos.
Desde hace años, sino décadas,  muere gente en Palestina. Nunca ví una movilización a nivel mundial como la que se ve hoy por Charlie. Masacraron gente en Odessa. ¿Dónde salieron masivamente los líderes mundiales? ¿Y que hay del Donbass? Para mí ha sido una auténtica lucha lograr difundir lo que ocurre en Donetsk y Lugansk.
Los asesinos en París actuaron torpe, muy torpemente. No sólo realizaron una atrocidad, sino que provocaron el argumento que necesitaban las "democracias" occidentales, para redoblar las políticas anti inmigratorias, 
Y los europeos y occidentales actúan como lo que siempre fueron: hipócritas.
Porque no estoy de acuerdo con el terrorismo realizado con las caricaturas de Charlie, ni estoy de acuerdo con la masacre realizada por los idiotas fundamentalistas, franceses reciban mis más sinceras condolencias.
Mas yo soy Palestina.
Yo soy Odessa.
Soy el Donbass.
Soy México.
Pero yo no soy Charlie.

Ximena Krasnaya

Buenos Aires, 9 de enero de 2015





Rodolfo Walsh. A 88 años de su nacimiento

Rodolfo Walsh


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Rodolfo Jorge Walsh es reconocido especialmente por su lucha contra el terrorismo de estado, y por ser un pionero en la escritura de novelas testimoniales como Operación Masacre y¿Quién mató a Rosendo?, aunque también sobresalió como escritor de ficción.
Fue asesinado y desaparecido durante la dictadura militar que gobernó la Argentina entre 1976 y 1983, integrando al día de hoy la lista de los desaparecidos.

Walsh, nació el 9 de enero de 1927 en Lamarque, provincia de Río Negro, Argentina.
Llegó a Buenos Aires en 1941 para realizar sus estudios secundarios, primero en un colegio de monjas en Capilla del Señor y después en el Instituto Fahy de Moreno, un colegio pupilo a cargo de curas de una congregación irlandesa, destinado a hijos de familias descendientes de esa nacionalidad. La experiencia en éste último le serviría posteriormente para ambientar tres cuentos que formaron el llamado "Ciclo de los irlandeses": Irlandeses detrás de un gato, Los oficios terrestres y Un oscuro día de justicia. Los tres cuentos fueron publicados en varios libros (El primero en Los oficios terrestres en 1965, el segundo en Un kilo de oro en 1967 y el tercero apareció en un volumen propio en 1973, con una entrevista hecha por Ricardo Piglia a modo de prólogo) pero han sido reunidos y publicados juntos en diversas ediciones. En la edición de los Cuentos completos hecha por la editorial De la Flor y al cuidado de Piglia se incluyó un cuarto cuento a la serie, El 37, publicado en 1960 en una antología de la editorial Jorge Álvarez bajo el título Memorias de infancia. Posteriormente cursó dos años de la carrera de Letras en la Universidad de La Plata, pero abandonó para emplearse en los más diversos oficios: fue oficinista de un frigorífico, obrero, lavacopas, vendedor de antigüedades y limpiador de ventanas . A los 17, había comenzado a trabajar como corrector en la editorial Hachette. Poco después hizo sus primeras armas en el periodismo, publicando artículos y cuentos en diversos medios de Buenos Aires y La Plata.
Hacia 1951 y hasta 1961 comenzó a trabajar para las revistas Leoplán y Vea y Lea, además de continuar en la editorial Hachette, ya desempeñándose como traductor. Por esos años publicó las antologías Diez cuentos policiales argentinos (1953) y Antología del cuento extraño (1956). Ésta última no fue reeditada hasta 1976 y recientemente en 2014 por la editorial Cuenco de Plata. Tanto las ediciones de 1976 como la de 2014 aparecieron publicadas en cuatro tomos.
En 1953 apareció su primer libro, Variaciones en rojo, que contiene tres novelas cortas de género policial, al que Walsh era especialmente aficionado por ese entonces, obteniendo el Primer Premio Municipal de Literatura de Buenos Aires. El libro está dedicado a Elina Tejerina, su primera mujer y madre de sus dos hijas, Victoria y Patricia. Años más tarde Walsh renegaría de éste libro.
En junio de 1956 se produjo un levantamiento militar contra el gobierno de facto que había derrocado a Juan Domingo Perón en septiembre del año anterior. El levantamiento fue rápidamente reprimido, y durante la madrugada entre el 9 y el 10 de junio nueve civiles fueron detenidos y posteriormente fusilados en un basural de José León Suárez ubicado sobre la ruta 4, al lado de un club alemán. Walsh presenció el levantamiento y los combates callejeros en La Plata, donde residía por entonces, pero no le dio mayor trascendencia. Meses después, en un bar que frecuentaba, un hombre se le acercó y le dio la primicia que cambiaría su vida: "hay un fusilado que vive".
Walsh logró identificar al sobreviviente como Juan Carlos Livraga, al que entrevistó, y por quien pudo saber que había otros sobrevivientes. Los meses siguientes fueron de un febril trabajo de persecución y búsqueda, interrogando a conocidos, vecinos y sobrevivientes. Walsh alquiló una casa en el Delta de Tigre bajo el nombre falso de Francisco Freire, y en unos meses escribió la primera versión de lo que luego sería Operación Masacre. El prólogo de la primera edición en libro evidencia las intenciones de Walsh de no dar por terminada la investigación una vez publicada:

"Esta es la historia que escribo en caliente y de un tirón, para que no me ganen de mano, pero que después se me va arrugando día a día en un bolsillo porque la paseó por todo Buenos Aires y nadie me la quiere publicar y casi ni enterarse".

Al fin, del 15 de enero al 30 de marzo de 1957, consiguió la publicación en el pequeño diario nacionalista Revolución Nacional. Luego, del 27 al 29 de junio, publicó nueve artículos más en la revista Mayoría de los hermanos Tulio y Bruno Jacovella, por cuya recomendación, Walsh se presentó en el Estudio Ramos Mejía donde funcionaba el semanario Azul y Blanco donde pidió hablar con el Dr. Marcelo Sánchez Sorondo quien dirigía esa publicación.
En diciembre de 1957 apareció la primera edición del libro, con el subtítulo "Un proceso que no ha sido clausurado", de Ediciones Sigla, sostenida por Jorge Ramos Mejía, propiedad de Sánchez Sorondo. En reediciones posteriores (1964, 1969, siete ediciones entre 1972 y 1974), Walsh fue rectificando datos, agregando y suprimiendo prólogos y epílogos, comentando el impacto del libro con el paso de los años, demostrando al mismo tiempo la evolución de su pensamiento, que fue virando cada vez más hacia la militancia política y alejándose de la escritura de ficción. En la actualidad, Operación masacre es considerada una pieza única de investigación periodística, precursora del "nuevo Periodismo" y considerada por algunos la primera novela testimonial o novela de no-ficción, anticipándose por diez años a A sangre fría del estadounidense Truman Capote, considerada fundadora del género en el ámbito anglosajón.

Walsh y su actividad política: 

Hasta 1957, la relación de Walsh con grupos políticos había sido casi nula. Entre 1944 y 1945 tuvo acercamientos a la Alianza Libertadora Nacionalista, un agrupamiento que el mismo Walsh caracterizó años más tarde como "la mejor creación del nazismo en la Argentina... antisemita y anticomunista en una ciudad donde los judíos y la izquierda tenían peso propio." Se sabe que también fue antiperonista y que apoyó en un principio el golpe de Estado que derrocó a Perón en 1955, algo que, por otra parte, Walsh siempre reconoció:
“No soy peronista, no lo he sido ni tengo intención de serlo... Puedo, sin remordimiento, repetir que he sido partidario del estallido de septiembre de 1955. No sólo por apremiantes motivos de afecto familiar –que los había 6 -, sino que abrigué la certeza de que acababa de derrocarse un sistema que burlaba las libertades civiles, que fomentaba la obsecuencia por un lado y los desbordes por el otro. Y no tengo corta memoria: lo que entonces pensé, equivocado o no, sigo pensándolo…Lo que no comprendo bien es que se pretenda obligarnos a optar entre la barbarie peronista y la barbarie revolucionaria. Entre los asesinos de Ingalinella y los asesinos de Satanowsky”.
Walsh nunca adhirió al peronismo pero fue menos antiperonista después de octubre de 1956 en que firmó en la revista Leoplán de ese mes la nota Aquí cerraron sus ojos, laudatoria de los aviadores navales caídos mientras bombardeaban a resistentes peronistas durante la Revolución Libertadora.
En 1959 viajó a Cuba, donde junto con sus colegas y compatriotas Jorge Masetti, Rogelio García Lupo (a quienes conoció durante su paso por la ALN) y el escritor colombiano Gabriel García Márquez fundó la agencia Prensa Latina. Durante su estancia en la isla interceptó accidentalmente y logró descifrar, con sólo un manual de criptografía, las comunicaciones secretas entre la CIA y agentes en Guatemala sobre los preparativos para la invasión de Playa Girón, operación que terminó fracasando gracias a la labor de Walsh, quien también se infiltró en la base estadounidense disfrazado de sacerdote protestante por sugerencia de Massetti.
De regreso a la Argentina trabajó en la revista Panorama y ya durante la dictadura de Onganía, fundó el semanario de la CGT de los Argentinos que dirigió entre 1968 y 1970, y que luego de la detención de Raimundo Ongaro y el allanamiento en 1969 a la CGTA se publicó en forma clandestina.
En esos años publicó sus dos únicas obras de teatro (La granada y La batalla) y sus dos colecciones de cuentos más célebres: Los oficios terrestres (1965, que incluye el cuento "Esa mujer") y Un kilo de oro (1967). A partir de 1968, según escribió el propio Walsh, sus ideas sobre literatura y compromiso político se modifican sustancialmente, empezando a privilegiar al segundo por sobre la primera. Éste acercamiento al activismo militante culminaría en 1973 con el ingreso de Walsh al movimiento Montoneros, a pesar de que no adhería al peronismo.
Como resultado de este cambio en sus ideas, en 1969 publica ¿Quién mató a Rosendo?, una investigación sobre el asesinato del dirigente sindical Rosendo García. Walsh concluye que el responsable era Augusto Timoteo Vandor, secretario general de la CGT, y partidario de una política menos combativa y más concesiva con el gobierno militar que gobernaba en aquél entonces. Sin embargo, Walsh se sorprendió al enterarse de su asesinato.
Luego de esto siguió viviendo en "Lorelei", la casa que alquilaba en el Delta de Tigre, donde escribió la primera versión de Operación masacre y donde residía desde su regreso de Cuba (1961).
En 1967 conoció a Lilia Ferreyra, quien sería su compañera hasta su desaparición.

Militancia en Montoneros

A mediados de 1970, Walsh había empezado a relacionarse con el Peronismo de Base, brazo político de las Fuerzas Armadas Peronistas (FAP). Luego de una escisión, producida por diferencias políticas, un sector de esta organización se fusiona con Montoneros. En Montoneros su primer nombre de guerra fue “Esteban” y luego fue conocido como “El Capitán”, “Profesor Neurus” o “Neurus”.
Según Verbitsky, Walsh conoció a los hermanos Villaflor, sobre quienes escribió en “¿Quién mató a Rosendo?”, en la CGTA y, al principio, cuando le plantearon entrar en las Fuerzas Armadas Peronistas se negó.
En 1972 escribió durante un año en el Semanario Villero y a partir de 1973 en el diario Noticias junto a sus amigos Horacio Verbitsky, Paco Urondo, Juan Gelman y Miguel Bonasso, entre otros. Ese mismo año participa en la adaptación al cine de Operación masacre, dirigida por Jorge Cedrón, con la participación de Julio Troxler, un sobreviviente del episodio, interpretándose a sí mismo. La película fue filmada totalmente en la clandestinidad y fue estrenada un año más tarde.
En 1973 publica su tercera y última investigación en libro, el Caso Satanowsky, sobre el asesinato de un abogado por agentes de la SIDE por un conflicto de propiedad del diario La Razón. Aunque el caso y su posterior investigación por parte de Walsh tuvieron lugar entre 1958 y 1959, Walsh no publicó las notas en forma de libro hasta ese momento. Al mismo tiempo publicó el relato Un oscuro día de justicia con una entrevista hecha por Ricardo Piglia a modo de prólogo, en la que exponía su pensamiento político y su idea de que la escritura no puede desligarse de la militancia política. Walsh no volvió a publicar ficción por el resto de su vida, dedicándose plenamente a la actividad periodística y la militancia en Montoneros, movimiento al que ingresa ese mismo año.
En 1974 comenzaron las diferencias de Walsh con la dirigencia del movimiento, a partir del pase a la clandestinidad decidido por la misma. A finales de 1975 algunos oficiales, entre los que estaba Walsh, comenzaron a elaborar documentos afirmando que Montoneros debía "volver a integrarse al pueblo, separar a la organización en células de combate estancas e independientes, distribuir el dinero entre las mismas y tratar de organizar una resistencia masiva, basada más en la inserción popular que en operativos del tipo foquista".

ANCLA

El 24 de marzo de 1976, las Fuerzas Armadas derrocaron a Estela Martinez, dando comienzo a lo que llamaron Proceso de Reorganización Nacional. La Junta Militar que asumió el gobierno aplicó estrictas medidas de censura sobre los medios de comunicación, intervino los sindicatos y emprendió una política de Terrorismo de Estado que implicó el secuestro, la tortura y la desaparición de unas 30.000 personas.
Ante la censura, Walsh creó ANCLA, (Agencia de Noticias Clandestina), y la "Cadena informativa" un sistema de difusión de información de mano en mano cuyas gacetillas decían en el encabezado:
"Reproduzca esta información, hágala circular por los medios a su alcance: a mano, a máquina, a mimeógrafo, oralmente. Mande copias a sus amigos: nueve de cada diez las estarán esperando. Millones quieren ser informados. El terror se basa en la incomunicación. Rompa el aislamiento. Vuelva a sentir la satisfacción moral de un acto de libertad. Derrote el terror. Haga circular esta información".
Tras su desaparición, la tarea fue continuada por Horacio Verbitsky hasta el año siguiente.

Muerte de su hija Victoria y de Paco Urondo

El año 1976 no sólo representó un cambio en la vida de Walsh por la instauración de otra dictadura y el pase a la clandestinidad, sino también por dos pérdidas muy significativas: la de su amigo, el poeta y también militante Paco Urondo y la de su hija Victoria.
Urondo fue emboscado y asesinado en Mendoza el 17 de junio de ese mismo año. En un texto que escribió relatando el hecho, Walsh criticó la decisión de la conducción del movimiento de enviar a Urondo a una zona que se sabía peligrosa:
El traslado de Paco a Mendoza fue un error. Cuyo era una sangría permanente desde 1975, nunca se la pudo mantener en pie. El Paco duró pocas semanas… Fue temiendo lo que sucedería. Hubo un encuentro con un vehículo enemigo, una persecución, un tiroteo de los dos coches a la par. Iban Paco, Lucía con la nena y una compañera. Tenían una metra, pero estaba en el baúl. No se pudieron despegar. Finalmente Paco frenó, buscó algo en su ropa y dijo: «Disparen ustedes». Luego agregó: «Me tomé la pastilla y ya me siento mal». La compañera recuerda que Lucía le dijo: «Pero, papá, ¿por qué hiciste eso». La compañera escapó entre las balas, y días después llegó herida a Buenos Aires… A Paco le pegaron dos tiros en la cabeza, aunque probablemente ya estaba muerto.
Rodolfo Walsh
En 2011 se supo que Urondo mintió cuando le dijo a su esposa que había ingerido la pastilla de cianuro; dijo eso para quedarse en el automóvil como blanco fácil de los policías, e incitarla a escapar con su hija de dos años. Urondo falleció por estallido de cráneo provocado por un culatazo de fusil que le propinó el policía Celustiano Lucero.
Apenas unos meses después, el 29 de septiembre, su hija María Victoria (su nombre de guerra era "Hilda", y "Vicki" para los familiares y amigos), oficial 2ª de la organización Montoneros, murió en un enfrentamiento con el Ejército, el día posterior a su cumpleaños 26 (fue llamado "El combate de la calle Corro"). Al verse rodeada y sin posibilidad de escape en la terraza de la casa, ella y Alberto Molina, el último sobreviviente, levantaron los brazos y tras un breve discurso que finalizó con la frase "ustedes no nos matan, nosotros elegimos morir", tanto Alberto como Vicki se dispararon en la sien. En diciembre de ese año Walsh publicó un mensaje -en el que relata las circunstancias del hecho- llamado Carta a mis amigos. La carta termina con una reflexión:
En el tiempo transcurrido he reflexionado sobre esa muerte. Me he preguntado si mi hija, si todos los que mueren como ella, tenían otro camino. La respuesta brota desde lo más profundo de mi corazón y quiero que mis amigos la conozcan. Vicki pudo elegir otros caminos que eran distintos sin ser deshonrosos, pero el que eligió era el más justo, el más generoso, el más razonado. Su lúcida muerte es una síntesis de su corta, hermosa vida. No vivió para ella, vivió para otros, y esos otros son millones. Su muerte sí, su muerte fue gloriosamente suya, y en ese orgullo me afirmo y soy quien renace de ella. Rodolfo Walsh
Su otra hija, Patricia, es una dirigente política argentina que llegó a ser diputada nacional por la coalición Izquierda Unida y actualmente se desempeña como diputada de la ciudad de Buenos Aires desde 2007.

Asesinato y desaparición

Walsh pasó sus últimos meses en una casa de San Vicente, dado que una de sus dos casas en el Delta (Liberación) había sido allanada por la Armada. A pesar de que no había vuelto a publicar ficción, se sabe que Walsh continuó escribiendo relatos al mismo tiempo que continuaba con su labor periodística, como Juan se iba por el río. Tanto éste como otros escritos inéditos suyos fueron secuestrados por personal de las Fuerzas Armadas cuando allanaron esa vivienda el mismo día de su asesinato, y no han podido ser recuperados. El 24 de marzo de 1977, al cumplirse el primer aniversario del golpe militar, Walsh terminó su última obra, la Carta abierta de un escritor a la Junta Militar, en la que denunciaba tanto los crímenes de secuestro y desaparición de personas como las consecuencias de las políticas económicas de orientación neoliberal aplicadas por José Alfredo Martínez de Hoz, que produjeron un aumento de la desocupación y la pobreza y destruyeron la industria nacional. La carta termina con una contundente y conmovedora afirmación de Walsh, consciente de que su publicación le costaría la vida:
Estas son las reflexiones que en el primer aniversario de su infausto gobierno he querido hacer llegar a los miembros de esa Junta, sin esperanza de ser escuchado, con la certeza de ser perseguido, pero fiel al compromiso que asumí hace mucho tiempo de dar testimonio en momentos difíciles.
Rodolfo Walsh. - C.I. 2845022
Buenos Aires, 24 de marzo de 1977. 
Apenas un día después, y poco después de enviar por correo las primeras copias de la Carta abierta en la Plaza Constitución (según narra su última mujer, Lilia Ferreyra, en el documental P4R+, Operación Walsh), Walsh fue emboscado y secuestrado. Las versiones afirman que el escritor había sido citado por un contacto en el cruce de las avenidas San Juan y Entre Ríos, en el barrio de San Cristóbal, cuando el Grupo de Tareas 3.3. de la Escuela de Mecánica de la Armada, comandado por Alfredo Astiz y Jorge Tigre Acosta, bajó de un auto y le dio la orden de entregarse, pero Walsh se resistió, sacó el arma que llevaba (una pistola calibre 22 corto) y comenzó a disparar. Logró herir a uno de los atacantes, pero fue acribillado por una ráfaga de FAL y herido de muerte. Aun herido, fue subido al auto y secuestrado. Existen versiones que indican que Walsh disparó deliberadamente para no ser atrapado vivo, ya que la pequeña arma que portaba no era suficiente para un sostener un enfrentamiento armado. Testimonios posteriores de sobrevivientes señalaron haber visto el cuerpo sin vida de Walsh en la ESMA, pero no hay información exacta del paradero de sus restos, que al día de hoy permanecen desaparecidos.
Los integrantes del grupo que lo secuestró fueron juzgados por el secuestro y muerte del escritor. Los acusados, quienes según la Cámara Federal de Apelaciones “paseaban a secuestrados en automóvil” para identificar a Walsh, también llevaron a quien “cantó” esa cita que el escritor tenía en el lugar donde se lo secuestró. Ricardo Coquet, un sobreviviente que testificó ante el juez Torres, relató que uno de los imputados, el ex oficial Weber, le contó orgulloso:
Lo bajamos a Walsh. El hijo de puta se parapetó detrás de un árbol y se defendía con una 22. Lo cagamos a tiros y no se caía el hijo de puta.
La vida y obra de Walsh fue retratada en el documental P4R+, Operación Walsh (2000) de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora y ha recibido premios nacionales (Cóndor de Plata a mejor videofilme, año 2000) e internacionales.
La personalidad de Walsh ha sido destacada en los ámbitos literarios como un caso paradigmático de la tensión entre el intelectual y la política, o entre el escritor y el compromiso revolucionario. No obstante, el mismo Rodolfo Walsh se consideraba un combatiente revolucionario antes que un escritor, y así lo manifestaba públicamente.
Después del retorno de la democracia en 1983 la editorial De la Flor publicó de forma póstuma textos, relatos y artículos inéditos y otros aparecidos en distintas publicaciones pero nunca reunidos en libro, en volúmenes como Cuento para tahúres y otros relatos policiales (1987) o Ese hombre y otros papeles personales (1995). En 1996 se publicó su obra periodística completa bajo el título El violento oficio de escribir, y en 2013 aparecieron sus Cuentos completos con un prólogo de Ricardo Piglia, que incluye relatos inéditos.

Proceso judicial por su desaparición

El 26 de octubre de 2005, fueron detenidos 12 militares, entre los que estaba el ex marino Juan Carlos Rolón, en relación con la muerte de Rodolfo Walsh.
El 17 de diciembre de 2007 el juez federal Sergio Torres elevó la causa a juicio oral, de la que quedó excluido como acusado el ex prefecto Héctor Antonio Febrés que falleció horas antes por ingestión de cianuro en hechos que requirieron una investigación.
El 26 de octubre de 2011, fue leído el veredicto por el Tribunal compuesto por los jueces Ricardo Farías, Daniel Obligado y Germán Castelli, luego de casi dos años de audiencias por los que declararon 160 testigos, 79 de los cuales eran sobrevivientes del centro clandestino.
El fallo se leyó ante una masiva concurrencia de militantes políticos y de organizaciones de derechos humanos, también ingresaron al Tribunal Federal Oral 5 el secretario de Derechos Humanos de la Nación, Eduardo Luis Duhalde; el presidente del Consejo de la Magistratura, Mario Fera; el Secretario Letrado de la Corte Suprema, Alfredo Kraut, y la titular de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto.
A medida que se comunicaban las sentencias, el público aplaudía y festejaba. La situación más tensa ocurrió cuando se leyó la sentencia a Astiz, quien fue condenado a reclusion perpetua. En ese momento, aumentaron los gritos en su contra, lo que motivó una leve sonrisa del ex militar que, además, se tocó la escarapela que llevaba en su saco.
Fueron también condenados a prisión perpetua: Jorge "Tigre" Acosta, Ricardo Cavallo, Antonio "Rata" Pernías, Adolfo Donda Tigel, Manuel Jacinto García, Oscar Antonio Montes, Alberto Eduardo "Gato" González, Jorge Carlos "Ruger" Radice, Néstor Omar "Norberto" Savio, Raúl Enrique "Mariano" Scheller, Ernesto Frimón Weber, y Ernesto Weber.
Además, fueron condenados a 25 años de prisión Juan Carlos Fotea y Manuel Jacinto García Tallada. Carlos Antonio "Tomy" Capdevilla deberá cumplir 20 años de prisión. Juan Antonio "Piraña" Azic: 18 años. Pablo Eduardo García Velasco, Julio César Coronel y Juan Carlos Rolón fueron absueltos.

Así escribía:

El intelectual en su trampa
“Cuatro meses totalmente dedicado a la clase obrera, que lo aprecia a razón de veinte mil ejemplares por mes (el Semanario CGTA). Viendo, de todas maneras, pasar a mi lado a la gente, las mil cosas absurdas que suceden a cada rato en la calle, o divertidas en la casa, y también fatigosas en cualquier parte, viendo y pensando, eso, eso es lo que habría que contar. Sin tiempo para contar nada, sumergido, violando promesas, juntando arrepentimiento, y sabiendo que lo que hago está bien, apreciándome digo, en mi resolución, mi ascetismo, mi renuncia al bestsellerismo, al leonismo y toda la facilidad que brinda una Buenos Aires consumidora, brillante, fatua, finalmente aburrida”.
Rodolfo Walsh

Desde el gran ventanal del décimo piso se ve la ciudad en el atardecer, las luces pálidas del río. Desde aquí es fácil amar, siquiera momentáneamente, a Buenos Aires. Pero no es ninguna forma concebible de amor lo que nos ha reunido.

El coronel busca unos nombres, unos papeles que acaso yo tenga.

Yo busco una muerta, un lugar en el mapa. Aún no es una búsqueda, es apenas una fantasía: la clase de fantasía perversa que algunos sospechan que podría ocurrírseme.
Algún día (pienso en momentos de ira) iré a buscarla. Ella no significa nada para mí, y sin embargo iré tras el misterio de su muerte, detrás de sus restos que se pudren lentamente en algún remoto cementerio. Si la encuentro, frescas altas olas de cólera, miedo y frustrado amor se alzarán, poderosas vengativas olas, y por un momento ya no me sentiré solo, ya no me sentiré como una arrastrada, amarga, olvidada sombra.
El coronel sabe dónde está.
Se mueve con facilidad en el piso de muebles ampulosos, ornado de marfiles y de bronces, de platos de Meissen y Cantón. Sonrío ante el Jongkind falso, el Fígari dudoso. Pienso en la cara que pondría si le dijera quién fabrica los Jongkind, pero en cambio elogio su whisky.
El bebe con vigor, con salud, con entusiasmo, con alegría, con superioridad, con desprecio. Su cara cambia y cambia, mientras sus manos gordas hacen girar el vaso lentamente.
Fragmento del relato "Esa mujer"
Ha llegado el momento. Lo señala un diálogo breve, impresionante.
–¿Qué nos van a hacer? –pregunta uno.
–¡Camine para adelante! –le responden.
–¡Nosotros somos inocentes! –gritan varios.
–No tengan miedo –les contestan–. No les vamos a hacer nada. ¡NO LES VAMOS A HACER NADA!
Los vigilantes los arrean hacia el basural como a un rebaño aterrorizado. La camioneta se detiene, alumbrándolos con los faros. Los prisioneros parecen flotar en un lago vivísimo de luz. Rodríguez Moreno baja, pistola en mano.
A partir de ese instante el relato se fragmenta, estalla en doce o trece nódulos de pánico.
–Disparemos, Carranza –dice Gavino–. Yo creo que nos matan.
Carranza sabe que es cierto. Pero una remotísima esperanza de estar equivocado lo mantiene caminando.
–Quedémonos... –murmura–. Si disparamos, tiran seguro.
Giunta camina a los tumbos, mirando hacia atrás, un brazo a la altura de la frente para protegerse del destello que lo encandila.
Livraga se va abriendo hacia la izquierda, sigilosamente. Paso a paso. Viste de negro. De pronto, lo que parece un milagro: los reflectores dejan de molestarlo. Ha salido del campo luminoso. Está solo y casi invisible en la obscuridad. Diez metros más adelante se adivina una zanja. Si puede llegar... La tricota de Brión brilla, casi incandescente de blanca.
En el carro de asalto Troxler está sentado con las manos apoyadas en las rodillas y el cuerpo echado hacia adelante.
Mira de soslayo a los dos vigilantes que custodian la puerta más cercana. Va a saltar...
Frente a él Benavídez tiene en vista la otra puerta. Carlitos, azorado, sólo atina a musitar:
–Pero, cómo... ¿Así nos matan?
Abajo Vicente Rodríguez camina pesadamente por el terreno accidentado y desconocido. Livraga está a cinco metros de la zanja. Don Horacio, que fue el primero en bajar, también ha logrado abrirse un poco en la dirección opuesta.
–¡Alto! –ordena una voz.
Algunos se paran. Otros avanzan todavía unos pasos. Los vigilantes, en cambio, empiezan a retroceder, tomando distancia, y llevan la mano al cerrojo de los máuseres.
Fragmento de Operación masacre

martes, 6 de enero de 2015

Visarión G Belinsky

Visarión Grigórievich Belinski (1811-1848)


Demócrata revolucionario ruso, crítico, fundador de la estética realista en Rusia. Belinski es el precursor de los intelectuales pequeñoburgueses que desplazaron totalmente a los nobles en el movimiento ruso de liberación. Nació en Sveaborg, su padre era médico. En 1829 ingresó en la Sección de letras de la Universidad de Moscú, de la que fue excluido en 1832. Desde 1833, colaborador de la revista «El telescopio», en cuyo suplemento -«Rumor»- publicó su primer artículo importante: «Sueños literarios» (1834). Publicaba también sus trabajos en la revista, de la que fue director. «El Observador de Moscú» (1838-39). Desde fines de 1839, vivió en Petersburgo donde se encargó de la sección de crítica literaria en las «Notas patrias»; desde 1846, dirigió la sección de crítica de «El Contemporáneo». En 1847, fue al extranjero por motivos de salud. Murió de tuberculosis en Petersburgo. La obra de Belinski corresponde al periodo en que el pensamiento social ruso (asimilando las lecciones del movimiento decembrista) tan sólo iniciaba la búsqueda de nuevos caminos de lucha contra la autocracia y el régimen de servidumbre, la búsqueda de una teoría científica del desarrollo social. A ello se debe el carácter extraordinariamente complejo e intenso de la evolución ideológica de Belinski. En la década de 1840, Belinski llega al democratismo revolucionario en el que se reflejaban los anhelos del campesinado, llega a las ideas del socialismo, del ateísmo y del materialismo. En este camino, Belinski tuvo que definir su actitud respecto a las teorías filosóficas y político-sociales del siglo XIX, respecto a Fichte y Schelling, a Hegel y Feuerbach, a los jóvenes hegelianos, a los socialistas utópicos franceses y al joven Marx. Belinski no escribió tratados filosóficos, pero ni en uno solo de sus artículos más o menos importantes dejan de tener su reflejo los problemas filosóficos. Fuertemente atraído por la filosofía de Hegel durante cierto tiempo (1837-39), Belinski interpretaba la tesis hegeliana: «todo lo real es racional» en un sentido de conservadurismo político, como idea de conciliación con la realidad zarista. Pero incluso en dicho período, -que termina cuando Belinski sitúa en un primer plano la idea de la negación, el principio de la lucha contra todo lo que se ha vuelto anticuado, contra todo lo no racional-, la tendencia medular de sus investigaciones ideológicas obedecía al afán de comprender las leyes a que se encuentra sujeta la vida de la sociedad y del hombre. A principios de la década de 1840, Belinski se sitúa en el terreno materialista. Al examinar el problema concerniente a la unidad de lo material y lo ideal, mantiene la tesis de que «lo espiritual» «no es otra cosa que la actividad de lo físico». Señala, a la vez, la función activa de la conciencia en el proceso de interacción entre el hombre y el medio. Habiendo desechado el conservadurismo del sistema hegeliano, Belinski vio en la dialéctica los fundamentos del método de investigación científica y de acción revolucionaria, el germen de la auténtica «filosofía de la historia». La idea de la regularidad objetiva en Belinski se concreta como idea de la necesidad del progreso social, el cual adquiere su realidad a través del cúmulo de actividades de las personas y encuentra su expresión, en particular, en la obra de las grandes individualidades. Tal idea constituye una de las ideas centrales de Belinski y le sirvió de punto de partida para el estudio de los problemas de la historia rusa (papel de Pedro I y otros) y de su correlación con los procesos de la historia mundial. En ella se apoya asimismo Belinski para analizar los problemas que tratan de la correlación entre ideal y realidad. Aplaude el ideal socialista de una sociedad verdaderamente justa en la que «no habrá ricos ni pobres, reyes ni súbditos, sino hermanos, hombres», pero al mismo tiempo se muestra escéptico en cuanto a los proyectos reformadores de algunos socialistas de Europa occidental. Suponía que la nueva sociedad llegaría a establecerse «con el tiempo, sin cambios violentos, sin sangre»; con todo, no llegó a la fundamentación científica de la inevitabilidad del socialismo. Así se explica la apelación de Belinski a las ideas del cristianismo primitivo como cimientos del mundo moral del futuro. Belinski reconocía el carácter progresivo del orden burgués respecto al medieval y consideraba que el objetivo inmediato de las transformaciones sociales de Rusia se cifraba en la eliminación de las formas de vida patriarcales y despóticas (ante todo el régimen de servidumbre), en la realización de diversas reformas democrático-burguesas. En consecuencia, Belinski sostuvo una lucha sin cuartel contra las ideas retrógradas del «nacionalismo oficial», ridiculizó la idealización eslavófila del viejo patriarcalismo ruso. La manifestación más elevada del democratismo revolucionario de Belinski, su legado, fue la carta a Gógol (julio de 1847), una de las mejores obras en la Rusia del siglo XIX, de la prensa democrática no sometida a la censura. La idea de historicismo matiza, asimismo, los juicios estéticos de Belinski. Veía la esencia y el carácter especifico del arte en la reproducción de la realidad, según sus rasgos típicos, por medio de imágenes y atacó duramente el romanticismo reaccionario, la literatura didáctica («retoricismo»), propagó los principios del realismo en que se inspira la obra de Pushkin y la «escuela natural» encabezada por Gógol. Señaló el nexo que se da entre los conceptos de carácter nacional y realismo en arte y formuló capitalísimas tesis acerca de la dependencia en que se halla el valor social de la literatura respecto a la superación del abismo entre la denominada «sociedad» culta y la masa popular, acerca de la «simpatía por lo moderno», es decir, por el progreso como cualidad inseparable del auténtico artista. Las concepciones de Belinski influyeron en gran manera sobre el desarrollo de la estética.

viernes, 2 de enero de 2015

Libertad a los Miembros de Borotba

LIBEREN A LOS MIEMBROS DE BOROTBA

Por favor, firma la petición


Traducción del ruso al español: Ximena Krásnaya

En los brillantes días de las fiestas de Fin de año, están languideciendo en cautiverio nuestros compañeros antifascistas de la unión comunista ucraniana "Borotba" (Lucha): Víctor Shapinov Maxim Firsov, María Muratova  y Alexéy Albu.
El pasado 21 de diciembre de 2014, Víctor, Maxim y María se habían ido a Donetsk con una misión periodística. Para encontrarlos y liberarlos llegó a Donetsk Alexéy Albu, quien también desapareció el 27 de diciembre.

Hasta la fecha, sabemos que se encuentran cautivos en una de las divisiones de la unidad militar de la República Popular de Donetsk, bajo los absurdos cargos de espionaje para el Servicio de Seguridad de Ucrania. Nosotros estamos seguros de la falsedad de tales acusaciones, ya que los activistas de “Borotba” son conocidos como auténticos halcones contra el régimen neoliberal y fascista de Kiev. "Borotba" ha luchado activamente contra las pandillas neofascistas en Ucrania, ha participado en el trabajo y los movimientos de huelga, critica las políticas antipopulares de los nuevos propietarios neoliberales de Ucrania; han visto su trabajo muchas fuerzas políticas en el extranjero y su profunda reacción en la esencia del nuevo régimen.

Han pasado exactamente nueve meses desde la masacre fascista en Odesa, donde los activistas de la organización han sufrido pérdidas: fue brutalmente asesinado Andrey Brazhevski; Alexey Albu recibió múltiples heridas y hace poco fue liberado de los calabozos de la SBU Vladislav Wojciechowski. Si bien no podemos decir con certeza que los miembros de Borotba hayan sido víctimas de arresto, errores burocráticos, traición o banal chantaje, en cualquier caso, debemos insistir en su liberación lo antes posible.

¡Libertad a Victor Shapinov, Maxim Firsov, María Muratova y Alexei Albu! ¡Muerte al fascismo!

Por favor firma la petición por su libertad aquí: https://www.change.org/p/%D0%BF%D1%80%D0%B5%D0%B7%D0%B8%D0%B4%D0%B5%D0%BD%D1%82%D1%83-%D0%B4%D0%BE%D0%BD%D0%B5%D1%86%D0%BA%D0%BE%D0%B9-%D0%BD%D0%B0%D1%80%D0%BE%D0%B4%D0%BD%D0%BE%D0%B9-%D1%80%D0%B5%D1%81%D0%BF%D1%83%D0%B1%D0%BB%D0%B8%D0%BA%D0%B8-%D0%B7%D0%B0%D1%85%D0%B0%D1%80%D1%87%D0%B5%D0%BD%D0%BA%D0%BE-%D0%B0%D0%BB%D0%B5%D0%BA%D1%81%D0%B0%D0%BD%D0%B4%D1%80%D1%83-%D0%B2%D0%BB%D0%B0%D0%B4%D0%B8%D0%BC%D0%B8%D1%80%D0%BE%D0%B2%D0%B8%D1%87%D1%83-%D0%BE%D1%81%D0%B2%D0%BE%D0%B1%D0%BE%D0%B4%D0%B8%D1%82%D1%8C-%D0%B0%D0%BA%D1%82%D0%B8%D0%B2%D0%B8%D1%81%D1%82%D0%BE%D0%B2-%D0%BE%D0%B1%D1%8A%D0%B5%D0%B4%D0%B8%D0%BD%D0%B5%D0%BD%D0%B8%D1%8F-%D0%B1%D0%BE%D1%80%D0%BE%D1%82%D1%8C%D0%B1%D0%B0-%D0%B2%D0%B8%D0%BA%D1%82%D0%BE%D1%80%D0%B0-%D1%88%D0%B0%D0%BF%D0%B8%D0%BD%D0%BE%D0%B2%D0%B0-%D0%BC%D0%B0%D0%BA%D1%81%D0%B8%D0%BC%D0%B0-%D1%84%D0%B8%D1%80%D1%81%D0%BE%D0%B2%D0%B0-%D0%BC%D0%B0%D1%80%D0%B8%D1%8E-%D0%BC%D1%83%D1%80%D0%B0%D1%82%D0%BE%D0%B2%D1%83-%D0%B8-%D0%B0%D0%BB%D0%B5%D0%BA%D1%81%D0%B5%D1%8F-%D0%B0%D0%BB%D0%B1%D1%83?recruiter=31262474&utm_source=share_petition&utm_medium=facebook&utm_campaign=autopublish&utm_term=des-sm-share_petition-reason_msg&utm_content=rp_petition_fb_share_desc%3Acontrol

jueves, 1 de enero de 2015

Atentado a la URSS (Покушение на СССР)


Atentado a la URSS
Dmitry Agranovsky

Traducción al español: Ximena Krasnaya







Por necesidades del trabajo, leí una entrevista al último líder soviético, publicada en "Komsomolskaya Pravda" hace poco tiempo. Pero no, no empezaremos por ahí.


Comenzaremos por lo principal: el 30 de diciembre de 1922 fue creada la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, nuestra Patria, camaradas, grande, única, irrepetible y amada. Y más grande y amada que nunca, ahora que después de estos 23 años tenemos con qué compararla.


Las estadísticas relacionadas con la URSS, están enterradas bajo enormes capas de mentiras, es que la propaganda oficial se ve obligada a esforzarse al máximo para explicar al pueblo lo maravilloso que es que le arrebataran a uno el Estado, el futuro, todos los ahorros conseguidos con un enorme esfuerzo, al mismo tiempo que les desposeían de todos sus derechos y de cualquier posibilidad de cambiar algo. Muchos mienten porque sirven a la clase de los Chubáis, de los “eficaces propietarios”, de los que salieron muy beneficiados de la catástrofe rusa. Otros mienten simplemente por inercia, por miedo a la realidad. Es duro reconocer que tú mismo, con tus propias manos, y encima con la ayuda de los enemigos declarados de tu país, destruiste la patria y privaste a tus hijos de futuro.


De un modo u otro, son muchas las cosas que resultan tan evidentes ahora, que ya han pasado estos 23 años trágicos y sin sentido, de un tiempo histórico perdido. En 1985, el último año antes de la guerra (ya que la “perestroika”, como ahora sabemos, era una especie de guerra), a la URSS le correspondía más del 20% de la producción industrial mundial. El Producto Nacional Bruto representaba cuando menos el 66% del de los EEUU. Y recalco lo de “como mínimo”, ya que la metodología del cálculo puede variar mucho y la mayoría de ellas están encaminadas a ocultar la realidad de la URSS. Ahora a Rusia le corresponde el 2%. O mejor dicho le correspondía, porque en el 2015 será notoriamente inferior.


En 1985 Gorbachov recibió un país absolutamente tranquilo, estable, una superpotencia segura de sus fuerzas, a la que le correspondía el 20% de la producción industrial mundial. Según la mayoría absoluta de parámetros, la URSS ocupaba el segundo o el primer lugar en el mundo. A nivel de seguridad, en todos sus variantes, sin duda ocupaba el primero. Por sus niveles de desarrollo científico, educativo, cultural, estaba en primer lugar. En el terreno militar ni a la Unión Soviética, ni incluso al más pequeño y alejado de nuestros aliados, nada le amenazaba. La producción y la población, incluida la rusa, crecían de un modo estable.


Y este país, con ayuda de la “perestroika” había que, partiendo de la nada, hacerlo hundir, incendiar, convertir en un campo salvaje, entregarlo para que lo saqueasen y fuese presa del pillaje. En 1985 los tiempos de crecimiento de la ya de por sí enorme economía de la URSS eran de cerca del 3,9% al año, y en general, desde 1950 a 1988 los tiempos de crecimiento de la renta per cápita crecían al doble de velocidad que en los EEUU, y eso que la semana laboral se había reducido de 48 a 40 horas. Es evidente que para el año 2000 la URSS habría acabado ocupando el primer lugar en el mundo en la mayoría de indicadores, por ello los EEUU contaban con un tiempo histórico muy limitado para descargar el golpe.


En mi opinión, Gorbachov es a la vez el más lamentable y más terrible de los gobernantes en la historia de Rusia. Para recibir la segunda -y en muchos sentidos la primera- potencia en desarrollo del mundo y dejar tras de sí, 15 pedazos sanguinolentos, sin ninguna esperanza de desarrollo, hace falta algo más que mala fe. Hay que ser muy, pero muy inútil. Y ahora mientras leo su entrevista en “Komsomólskaya Pravda” no veo ni el menor rasgo de remordimiento, empezando desde el título mismo: “No tenemos a quién culpar, nosotros mismo enterramos a la URSS”. Pues nosotros sí que tenemos. No fuimos nosotros, sino ustedes quienes la enterraron. Y lo acusamos a usted.

Lo más repugnante que nos toca escuchar ahora, son todos esos parloteos sobre que la “Unión Soviética se desmoronó”. Como si hubiese estado de pie y así porque sí se hubiese caído. Cuba no se desmoronó, Vietnam no se desmoronó (estoy ahora escribiendo este artículo en una computadora de una las principales marcas del mundo, donde dice “hecho en Vietnam”), la pequeña RPDC, en el más terrible de los bloqueos, no se ha desmoronado, fabrica sus propias computadoras, teléfonos móviles y misiles, y estoy convencido de que dentro de 5 años, con una población tan bien formada y disciplinada, ocupará un lugar relevante en la economía mundial. En la República Sudafricana, han llegado al poder nuestros hermanos del CNA y no tienen ninguna intención de desmoronarse. En Nicaragua los sandinistas han llegado al poder del modo más democrático posible y se preparan para construir junto con China un nuevo canal, como alternativa al de Panamá. Y qué decir de China. Mientras estábamos cumpliendo nuestra penitencia histórica, ellos ocupaban el primer lugar en el mundo en cuanto a la paridad de capacidad de compra.


Si a una persona le pegas un tiro en la frente, lo más probable es que se desmorone. Solo que no se tratará de una enfermedad, sino de un asesinato. Eso es precisamente lo que pasó con la Unión Soviética. La asesinaron. La despacharon en la flor de la vida, cuando nuestra gente empezaba a vivir bien, con seguridad y con un nivel de vida, según los estándares internacionales, más que digno. Mataron un país, que como ya he mostrado en el ejemplo de los países enumerados, no necesitaba de unas reformas tan complicadas y asépticas, para poder dar un nuevo salto hacia adelante.


“Acudí a las celebraciones, -relata Gorbachov- La destrucción del muro de Berlín entró en la historia y allí seguirá para siempre. Hicieron falta cambios enormes para conseguir que ese muro dejara de existir”. Para algunos era una fiesta, para nosotros una tragedia.


Pienso que para una enorme cantidad de alemanes, ese día también resultó trágico. Y una enorme cantidad de ellos, con el tiempo, también entendió que les habían engañado. ¿Y pasó Alemania a ser más libre? Estamos viendo ahora, cómo Alemania es un país completamente dependiente, sumiso a los EEUU, dispuesta a sacrificar sus intereses si así se lo ordenan desde el otro lado del océano. Y ya no hay otra Alemania, popular y democrática, que pueda objetar nada. Y difícilmente la caída del muro fue una fiesta para nuestro amigo Erich Honecker, al que estuvieron persiguiendo por todo el mundo, o para nuestro amigo Ceaucescu, fusilado por delincuentes, o para nuestro amigo ahorcado Najibulá, abandonado por Gorbachov, después de todas las vidas que fueron sacrificadas para crear en Afganistán un Estado estable, aliado de Rusia. Su “fiesta” se convirtió en tragedia para millones de nuestros amigos y hermanos a lo largo de todo el mundo, para aquellos que confiaban en nosotros, que nos querían, que estaban dispuestos a dar la vida por nosotros, y a los que el gobierno de entonces traicionó vilmente. Me niego a llamarlo “nuestro” gobierno.


Pero Gorbachov también tiene respuesta para eso: “En el primer día del encuentro con los líderes de los países del Pacto de Varsovia ya les dije: En lo que atañe a la política interna de sus países, desarrollenla, aplíquenla, ustedes son los que responderán por ella. No vamos a inmiscuirnos en sus asuntos internos…En ese momento advertí que su reacción fue muy distinta….Y les dije: la doctrina Brézhnev pasa a ser historia. Sin eso no hubiera sido posible acabar con el muro de Berlín”.

Lo que traducido a un ruso sencillo quiere decir, que a la pregunta ¿Y entonces nosotros qué hacemos ahora? Les respondimos: “Ya no los necesitamos más, ahora tenemos a los EEUU como amigos, así que pueden ir donde quieran. ¿De qué habríamos de sorprendernos ahora, cuando incluso Bulgaria ha estado remoloneando hasta el último momento con el “South Stream”, por miedo a tropezar con la misma piedra?


Bueno, si eso era una fiesta, vaya ¡qué fiesta! Sólo que nosotros éramos unos extraños en esa fiesta. Para todo el mundo es ya evidente, que derribaron el muro de Berlín, para levantarlo ahora frente a Donetsk, en nuestro Donetsk, donde ahora están en guerra. Una guerra que antes de la “perestroika” (maldita sea) nadie ni en la peor de las pesadillas hubiese nunca imaginado que pudiera ser posible.


Y no hay que pensar que nos hemos olvidado de nada. Recordamos cómo después del aterrizaje de Rust en la Plaza Roja, al que por cierto habían llenado el depósito en Smolensk, defenestraron a todo el mando patriótico del Ministerio de Defensa de la URSS, recordamos la más que extraña catástrofe nuclear de Chernóbil, recordamos cómo se creaba artificialmente el déficit de productos, cómo comenzaron a arder trenes y a hundirse barcos, cómo el primer ministro Ryzhkov se quejaba de tener trenes sin descargar, que llegaban hasta Brest, cómo a los inspectores de sanidad les obligaban a rechazar enormes partidas de productos de alimentación, bajo pretextos absurdos. Inspecciones como aquellas ahora ya no se producen.


Recordamos cómo se azuzaban los conflictos nacionales, que dejaron de darse, como siguiendo una orden, tras el asesinato de la URSS, y que han vuelto a resurgir de nuevo en Ucrania, después de que Rusia, por vez primera en 23 años, se atreviese tímidamente a mencionar sus intereses vitales.

Recordamos las descerebradas (aunque puede que al contrario, desde el punto de vista del enemigo muy razonables) reformas económicas de la perestroika, cuando las cooperativas y pequeñas empresas hincaron en las fábricas sus mandíbulas, como parásitos chupasangre, extrayendo de ellas todos los jugos. Toda la “perestroika” la interpretó como un acto perfectamente dirigido e intencionado para hundir y destruir el país, como una preparación para la siguiente etapa, para descuartizarlo salvajemente en 15 pedazos ensangrentados, y para arrebatar a los ciudadanos todos sus ahorros y entregar todas sus riquezas a un puñado de “propietarios”. “Era vuestro, pasó a ser nuestro”. La “perestroika” fue el primer ensayo de las tecnologías “naranjas”, de la guerra, donde la principal arma no es el ejército y el valor, sino la traición, la más ruin de las vilezas, la cobardía, y la perfidia más desvergonzada.


La echaron a girar aquí, lo celebraron en Berlín y luego esa sangrienta rueda la pusieron a rodar por el mundo.


Sí, ellos tienen mucho que celebrar. Por ahora tienen. Y nosotros, a lo largo de 23 años, hemos quedado en la nada, sólo confrontados con Occidente, pero en circunstancias aún peores. Y esa guerra, aplazada en el 91, no se ha ido a ninguna parte, sino que nos ha alcanzado en el 2014. Y no debemos hacernos ilusiones. Llegar a acuerdos por las buenas con Occidente, es imposible. Pero algo me dice que no va a haber una segunda “perestroika”. No debe haberla. Si alguien aspira a volver a vender los intereses del país y volver a vivir como en estos últimos 23 años, no le va a resultar.


No habrán más perestroikas. Mientras que la perestroika de entonces terminará por aguardar a sus historiadores uniformados.


Pero de todas formas hoy, nosotros y ustedes, tenemos una fiesta, una fiesta de verdad. ¡Feliz cumpleaños, Unión Soviética!


Dmitri Agranovski

Elektrostal, provincia de Moscú, 29 de diciembre de 2014

Traducción al español: Ximena Krasnaya